LA URGENCIA DE VIVIR EN EL PRESENTE

Releyendo y recordando nuestro ‘quiénes somos’ para inspirarnos y crear nuestra primera entrada en el blog, me siento impresionada por el poder de aquellas palabras meses antes de vivir la situación de pandemia y alarma sanitaria.

Cuando empezó a gestarse este proyecto, nunca hubiéramos podido imaginar la situación tan atípica e intensa que se aproximaba… Han sido meses de mucha incertidumbre, de leer muchas noticias e historias cargadas de una alta emotividad… Tiempos revueltos que la vida nos ha puesto delante y que nos toca gestionar sí o sí. Y todo parece indicar que la vida nos ha dado un paréntesis, para retomar esta tan aclamada ‘nueva normalidad’, siempre con la sombra de que, de nuevo, aparezca otro gran cambio.

No solemos valorar situaciones, no solemos dar el valor que merece nuestro día a día, nos sentimos devorados por el trabajo, el cuidado de hijxs y los diferentes quehaceres cotidianos. Y el tiempo pasa, rápido y fugaz, y nuestra vida gira y gira a toda velocidad sin saborear las pequeñas cosas, aquellas que hacen que realmente todo valga la pena. El confinamiento nos ha acercado a todas estas sensaciones, que parecen haberse esfumado con la ‘nueva normalidad’. La vida nos ha regalado un punto de inflexión, nos ha obligado a detenernos, a ir hacia dentro, a compartir con nuestra familia, a quedarnos en nuestros espacios más íntimos… Es como si, al no ser capaces de hacerlo por nosotros mismos, o tener una gran dificultad, la vida tenga en cuenta hacernos un regalo en modo de aviso. Y, parece mentira, pero tendemos a hacer oídos sordos a la vida, a esas señales… Nuestra capacidad de autogestión queda limitada a la vorágine de una sociedad que corre sin freno hacia su propio ‘autodaño’. Quizá en algún momento seamos una especie estudiada por todas estas ‘peculiaridades dañinas’ que parecen pasar desapercibidas, y que nos llevan a sentir una sensación efímera y falsa de ‘sobrepoder’… Y no, los humanos somos vulnerables, mucho más de lo que pensamos, independientemente de nuestra edad, sexo, religión, profesión, origen… Y no, parece que no hay forma de que nos demos un poco cuenta de todo esto, no hay forma… ¡¿o sí?! Gran herramienta de cambio pensar que sí hay forma, sí hay capacidad de reflexión, sííí!!!!

Y son nuestrxs peques, nuestrxs hijxs, esas personitas que tenemos cerca y nos sonríen cada día esperando que les regalemos lo mejor de nuestras vidas, a las que, sin darnos cuenta y evidentemente sin intencionalidad, estamos envolviendo con todas las consecuencias de esta situación. Consecuencias que en cada familia, en cada momento y en cada contexto, se irán viviendo y ajustando en la medida de las opciones, posibilidades y recursos. Pero nuestrxs peques son los verdaderos héroes de esta realidad, son los verdaderos ejemplos de superación, son los auténticos resilientes. Nos queda tanto que aprender de nuestra infancia, tanto por poner en valor, tanto por hacer presente… Y no olvidemos nunca que, todxs y cada unx de nosotrxs sigue teniendo siempre a esx peque que hemos sido (y somos) con nosotrxs, y que nos acompañará siempre, con toda su vitalidad, ilusión y coraje para hacer frente a todo aquello que la vida nos ponga por delante. Cuidémonos, cuidémosles, cuidad de todo lo que os rodea, y cuidaos de todo lo que os rodea; la vida seguirá abriéndose paso, pero nuestra mirada y experiencia tendrá otra calidad, otra vivencia, la del amor, la ternura, la presencia y el respeto.   

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¡Muchas gracias por tu tiempo!

Vanessa Vidal. Madre, Psicóloga General Sanitaria, Musicoterapeuta especializada ámbito perinatal, Risoterapueta.

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